
El segundo ha saltado también, y el tercero ha dado media vuelta, pero no se trataba más que de una finta, porque había llegado marcha atrás. Por eso nos había extrañado un tanto verlo disparar sobre los tipos que le seguían. Como regalo de aniversario nos ha enviado doce obuses del 88. Tendremos que reconstruir la casa si queremos volver a servirnos de ella, aunque será más rápido hacerse con otra. Hemos acabado por desembarazarnos también de este tercer carro cargando un bazooka con polvos de estornudar. Los de su interior se han golpeado de tal manera el cráneo contra el blindaje que no hemos sacado más que cadáveres. Únicamente el conductor respiraba aún un poco, pero se le había quedado atrapada la cabeza con el volante y no la podía retirar, y así, antes de jorobar el carro, que no tenía nada, hemos preferido cortarle la cabeza al tipo. Detrás del tanque, motociclistas con fusiles ametralladores habían hecho su aparición organizando un bochinche del diablo, pero hemos conseguido hacernos con ellos gracias a una vieja cosechadora. Durante este tiempo empezaron a llovemos sobre la cabeza algunas bombas, e incluso un avión que nuestra Defensa Antiaérea acababa de derribar sin hacerlo a propósito porque, en principio, estaba disparando contra los carros. De la compañía hemos perdido a Simon, Morton, Buck y P. C. Nos quedan los demás, y un brazo de Slim.
V
Seguimos rodeados. Llueve ahora sin parar desde hace dos días. Al tejado no le queda más que una teja de cada dos, pero las gotas caen justo donde hace falta y verdaderamente no estamos mojados. En absoluto sabemos cuánto va a durar todavía todo esto. Seguimos con las patrullas, pero resulta bastante difícil mirar a través de un periscopio sin haber recibido entrenamiento, y es fatigoso también permanecer con el barro por encima de la cabeza durante más de un cuarto de hora. Ayer nos encontramos con otra patrulla.