III

…Esto me recuerda hace seis meses, cuando acababan de cortarnos de nuestra retaguardia. Actualmente debemos estar rodeados por completo, pero ahora ya no es verano. Por fortuna, nos queda qué comer, y también munición. Nos vemos obligados a relevarnos cada dos horas para montar la guardia, y la cosa se hace fatigosa. Los otros se apoderan de los uniformes de los individuos nuestros a los que hacen prisioneros, y les da por vestirse como nosotros, por lo que no debemos confiarnos. Junto a todo esto, carecemos de luz eléctrica y recibimos obuses en pleno rostro de los cuatro costados a la vez. Por el momento, estamos intentando volver a tomar contactos con la retaguardia. Tienen que mandarnos aviones, pues comenzamos a ir cortos de cigarrillos. Oigo ruido fuera. Debe estar preparándose algo. Ni siquiera tiene uno tiempo de quitarse el casco un momento.

IV

Claro que se estaba preparando algo. Cuatro carros han llegado casi hasta aquí mismo. He visto el primero al salir, y él se ha detenido casi al instante. Una granada había desbaratado una de sus orugas, que se ha desenrollado de golpe con un espantoso ruido de chatarra. Pero el cañón del carro no ha renunciado a la vida alegre por tan poca cosa. Nos hemos hecho con un lanzallamas. Lo que resulta fastidioso con tal sistema es que es preciso abrir la cúpula del tanque antes de servirse del lanzallamas, pues sin ello revienta (como las castañas) y los individuos de su interior quedan mal cocidos. Tres de nosotros hemos ido a resquebrajar la cúpula con una sierra para metales, pero otros dos carros llegaban en ese momento y nos hemos visto obligados a hacerlo saltar sin abrirlo previamente.



5 из 152